Ansiedad de Desamparo y Dependencia Emocional

En muchas ocasiones encontramos en consulta personas que se quejan y quejan de ciertas relaciones. Exponen lo mucho que sufren con tal pareja, amigo o familiar. Y, sin embargo, parecen incapaces de poner distancia con la causa de sus males. Se sienten en perpetúa lucha, divididos entre un sufrimiento a nivel consciente muy grande y un enganche profundo que no pueden comprender. Las explicaciones que se dan los sujetos a sí mismos son variadas, es frecuente escuchar “porque le quiero”, “no puedo hacer eso”, “que van a pensar los demás…” y un largo etc. En su interior, la persona sabe que esa justificación, sin ser falsa, no explica del todo el malestar.

Cuando abrimos en terapia un espacio para pensar, en ocasiones encontramos que el vínculo que hace sufrir protege de otro sufrimiento mayor y por eso resulta irrenunciable. Hablamos de que el sujeto necesita de la presencia de otra persona para no sentir que le invade un estado de angustia tan grande que se siente arrasado.

Todas las personas tras una ruptura de un vínculo con alguien cercano, por conflictiva que hubiera sido la dinámica de relación, entran en un período de duelo dónde debemos recomponernos de la pérdida. Esto no es patológico, es un proceso doloroso y que lleva su tiempo. Tras un shock inicial, hay una tramitación de la pérdida que permite que la persona poco a poco se recomponga.

Las personas que entran en ansiedad de desamparo frente a la pérdida de un ser cercano, por fallecimiento o ruptura, no tienen la suficiente capacidad para poder sostenerse sin la presencia de la pareja y entran en una crisis traumática. A diferencia del duelo, esta crisis además de ser grave no se resuelve, cronificándose.

Hay muchas formas de manifestar este tipo de ansiedad: una inquietud constante, una sensación de agobio o de urgencia que no se relaciona a nada concreto, sentimiento de pérdida de rumbo y de uno mismo, un desfallecimiento de la energía, agotamiento, incapacidad para concentrarse, accesos de ira o llanto… Lo significativo es que estas manifestaciones remiten si el sujeto vuelve con la persona perdida o se vincula con otra persona significativa que suple a la anterior.

Cuando retomar el vínculo o construir uno nuevo no es posible, la ansiedad puede dar lugar a una depresión o a un cuadro psicosomático. Puede que la crisis se resuelva “a medias”, dando lugar a un depresión que, si bien no llega a incapacitar, si da la sensación de falta de alegría, motivación, energía…

El evitar en este tipo de estado es lo que lleva a muchas personas a sostener vínculos tóxicos aún con todo el sufrimiento que conllevan. El psiquismo se protege tenazmente de entrar en el estado de arrasamiento que hemos descrito.

Generalmente esta situación de desamparo remite a la historia personal del sujeto, vivencias traumáticas a edades tempranas dónde el desamparo quizás no se refería a las necesidades básicas, pero sí a las emocionales. Poder hablar, rastrear y en ocasiones construir y reconstruir esa historia permite a la persona estar en mejor disposición para afrontar la situación presente.

Recuerda que si te sientes identificado o conoces a alquien que pueda estar en situaciones, podemos ayudarte. Nuestra consulta de psicología se encuentra en Villaviciosa de Odón, o a través de Skype si vives lejos. Puedes contactarnos en el 634 648 398 / 611 400 393 o en contacto@psicodinámicas.com

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