Escuela de padres IV: Cómo poner límites.

Si en el artículo anterior veíamos la manera en que a veces nos desautorizamos frente a los menores, en esta ocasión veremos brevemente cómo se han de establecer los límites de forma correcta con nuestros hijos.

Recordad que lo más importante es sentir que las normas y los límites son algo necesario, al ponerlos ayudáis a vuestros hijos a crecer y debe haber coherencia entre el mensaje verbal y el no verbal que trasmitís a los niños. No sentiros mal por imponer reglas en la convivencia ya que tanto menores como adultos las necesitan.

¿Cuál es la estrategia para poner límites de manera adecuada? Hay muchas, esta que desarrollamos aquí es una recomendación. Lo importante es que os sintáis cómodos y que ambos progenitores estén de acuerdo a la hora de aplicar las normas.

1º Explicar al niño el límite “papá y mamá van a salir y tu te quedas con la abuela” “tienes que recoger los juguetes” “tienes que bañarte” lo que sea…

2º  Damos otra oportunidad, si el niño no hace caso se repite la consigna y añadimos la consecuencia “tienes que bañarte, si no lo haces no podrás ver la tele, internet, móvil, postre…” lo importante de la consecuencia es que debe ser algo que podamos controlar nosotros. Por ejemplo: no sirve de nada castigarlo sin televisión si el niño tiene una tele en la habitación.

3º No lo hace, por lo que aplicamos consecuencia y no hay vuelta a atrás. No entrar en negociaciones ni en levantar el castigo. Si el niño no se ha bañado cuando se lo hemos pedido, aunque se bañe luego se queda sin tele porque sino se acostumbra a que se lo repetimos 50 veces antes de hacernos caso y eso genera conflictos y desgaste.

¿Qué ocurre cuando no hay límites? Que se genera un círculo vicioso: peleamos con el niño, nos dejamos llevar por la rabia, le gritamos o incluso pegamos para que nos haga caso y luego sentimos culpa (tengo que ser una buena madre) y como nos sentimos mal tratamos de expiarlo, de compensarlo (lo siento cariño, mamá se ha puesto antes muy nerviosa, ¿te parece que comamos patatas fritas para cenar?) y esto genera aún más confusión en el niño que se pregunta ¿soy malo o mamá estaba de los nervios? No aprendió cuál era su lugar y la situación se va a repetir la próxima vez con más virulencia porque ya sabe que si insiste puede salirse con la suya. Cuando más tiempo dejemos pasar para imponer límites, más difícil será cambiar la situación.

Por el contrario si realiza la tarea, se refuerza su conducta (¡muy bien cariño!) Esto hará que vuelva a repetirlo en futuras ocasiones.

Hemos hablado en nuestros artículos de los cánones incorrectos que la sociedad nos inculca para ser padres sobreprotectores que generen niños dependientes, de las dificultades de los límites, como nos desautorizamos y cómo poder ponerlos correctamente. Si aún tenéis dificultades para poner límites, no os perdáis la siguiente parte de nuestro artículo dónde hablaremos de la trasmisión generacional y cómo nuestra infancia nos marca y regula a la hora de ser padres.

Recordad que ante las dificultades podéis contactar con nuestras consultas de psicólogos infantiles en Villlaviciosa de Odón, psicólogos infantiles en Fuenlabrada, psicólogos infantiles en Móstoles, psicólogos infantiles en Alcorcón, psicólogos infantiles en Boadilla del Monte, psicólogos infantiles en Majadahonda, psicólogos infantiles en Villanueva de la Cañada, psicólogos infantiles en Brunete, psicólogos infantiles en Sevilla la Nueva.

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