Negociar las Vacaciones en Pareja

Presencial familia
Como hemos comentado ya en otras ocasiones, las vacaciones suelen ser una de las épocas más difíciles para las parejas. De hecho, en septiembre y octubre suele haber un repunte de separaciones y divorcios, justo tras la época estival. ¿Por qué cuando más descansados y felices deberíamos estar hay tantos roces en las parejas? Hay muchos factores, pero hoy queremos centrarnos en uno en concreto y es en la negociación de las vacaciones.

Uno de los motivos de mayor roce en estas negociaciones es cuando los miembros de la pareja desean pasar tiempo con las familias de origen y las relaciones no son del todo buenas entre el cónyuge y la familia política. Esta es una de las razones más frecuentes de discusiones y roces en las parejas, incluso motivo de ruptura.

¿Cómo puede ayudar la terapia de pareja en un caso así? Queremos utilizar un ejemplo clínico porque nos parece más ilustrativo y además creemos que muchas parejas pueden verse reflejadas en la situación de Juan y María*.

Juan y María acuden a consulta por las dificultades que tienen a la hora de ponerse de acuerdo cada vez que llega un período vacacional. Son una pareja de mediana edad con un hijo en común de 8 años. Describen que la convivencia es buena, hasta que el tema de las familias de origen entra en juego.

La que presenta mayor malestar al hablar del tema es María, pues se siente rechazada por la familia de Juan. María describe una situación al principio de la relación buena con la familia de Juan, pero poco a poco esa situación se fué deteriorando. María considera que la familia de Juan, especialmente su suegra, ha tenido comentarios hirientes hacia ella y está muy decepcionada con Juan porque considera que él debería haber intercedido a su favor y no lo hizo, aunque tampoco le dió la razón a su madre. Aún así María considera que Juan está del lado de su familia, que es incapaz de enfrentarse a ellos y que la familia de Juan la tiene tomada con ella. Describe a la madre de Juan como una “matriarca que los tiene a todos dominados” y “lobo con piel de cordero”.

En el relato de María hay varias situaciones dónde ella siente que fue menospreciada, como intentar hablar de algo en las reuniones familiares y sentir que su suegra cambiaba de tema a propósito o la hacía el vacío, comentarios sarcásticos, señalamientos de su comportamiento… Una de las escenas más vividas se produjo en un unas Navidades, dónde María siente que su suegra esperaba de ella que fuera “una esclava” haciéndose cargo de todo mientras los demás bebian y comían. A pesar de que María colaboró en todo lo que pudo, fue criticada en varias ocasiones.

Ante el relato de María, Juan justifica a su madre diciendo “que es así con todo el mundo” y él considera que María es “hipersensible” y que “debería de pasar”. En muchas de las anecdotas que María cuenta, Juan se defiende diciendo que él “no se dió cuenta” mientras que María dice que sí pero que es incapaz de hacer frente a la madre.

Por su parte Juan relata que él no tiene ningún problema con la familia de María, la relación es buena. María dice que su familia siempre acogió a Juan “desde el primer momento” y que además su familia es la única que les ayuda. En varias ocasiones María hace comparaciones de las aportaciones de ambas familias, especialmente a raíz del nacimiento de su hijo. Para María la familia de Juan sólo quiere ver al niño “para la foto” pero nunca se ofrecen a ayudar. Por su lado Juan considera que es verdad que la familia de María es más comprometida, pero desde su punto de vista “demasiado”, sintiéndo que a veces su espacio es invadido. Este comentario provoca la ira de María.

En las vacaciones es cuando estalla el mayor conflicto, pues María desea pasar tiempo con su familia en su pueblo. Juan está de acuerdo, pero a cambio quiere pasar unos días con su familia en una casa que tienen en la playa. María se niega en rotundo a ir porque “no estoy dispuesta a que se sigan riendo de mí”. Ella justifica su decisión alegando que SU FAMILIA SÍ se porta bien con Juan mientras que la familia de Juan con ella NO. Juan considera que María exagera, y que si pasan unos días con la familia de María también deben pasar unos días con la familia de él. Ante el planteamiento de pasar las vacaciones los tres solos María se cierra porque dice que eso es que su familia pague las culpas cuando ellos sí se portan bien. Las posiciones de María y Juan son totalmente cerradas, viven los comentarios del otro como un ataque y ambos están convencidos de que tienen “más razón” que el otro. Acuden a terapia esperando que los psicólogos actúen como jueces que dictaminen quién de los dos tiene razón.

¿Qué hay detrás de este problema?

Para abordar todo problema de pareja lo primero es conocer las historias de infancia de ambos, sus realaciones y dinámicas en las familias de origen, su “normalidad”. No olvidemos que cada persona considera lo “normal” lo que ha vivido y que una pareja es encontrar una nueva “norma” a partir de dos historias diferentes.

Así cada miembro de la pareja fue a terapia individual para poder pensar más tranquilamente y encontrarse consigo mismo, puesto que juntos en terapia no eran capaces de hacer el ejercicio de autocrítica.

En la historia de María pronto aparece una dinámica familiar marcada por una madre excesivamente complaciente y sobreprotectora, una mujer muy vulnerable incapaz de confrontar o poner límites. El padre de María es un hombre autoritario y “a la vieja usanza”, acostumbrado a que su mujer le sirva. María además tiene un hermano pequeño varón, que ha sido el depositario de las esperanzas de la familia sólo por ser el chico. Gracias a la terapia María es consciente de la ambivalencia que su propia madre le genera, siendo una mujer complaciente y vulnerable provocó que su hija sintiera que debía pasar el mayor tiempo posible con ella para protegerla del padre. Además, el enfado y la confrontación sólo eran permitidos en los varones, tanto el padre como el hermano podían manifestar el desacuerdo pero se esperaba de las mujeres complacencia. María en el fondo estaba muy enfadada con su madre por no haberla enseñado a enfadarse, a decir No, a poner límites. Pero siendo además una mujer tan vulnerable, María había aprendido desde pequeña a reprimir cualquier enfado o reproche hacia su madre que se “desvivía por ella y su familia”. Así cuando se encontró con su suegra, una mujer que sí “expresaba enfado y agresividad” María se sintió tremendamente intimidada. Como ella NO podía mostrar su enfado esperó que su marido la protegiera de su suegra ya que él, al ser varón sí podía confrontar según el esquema familiar que María había vivido. María se dió cuenta de que SUS propios conflictos en SU familia de origen la estaban saboteando en la actualidad, se dió cuenta de la necesidad de empezar a hacerse ella misma cargo de su enfado y de poder confrontar a su suegra por ella misma sin esperar ser salvada y que además necesitaba separarse de propia madre un poco.

Por su lado Juan era hijo único de una pareja que había tenido serias dificultades para tener hijos, de hecho él llegó cuando sus padres ya habían abandonado toda esperanza. Eso hizo que ambos se volcaran en el pequeño, especialmente la madre. Juan había crecido a la sombra de una madre tremendamente crítica con todo el mundo salvo con él, nadie parecía estar a la altura de su hijo incluyendo cualquier nuera posible. Juan había tenido dificultades también para poder confrontar y poner límites a su madre porque el padre era un hombre tremendamente dócil que se acoplaba a los deseos de su mujer por no molestar. Al no tener una figura paterna que pudiera balancear la situación familiar, Juan había quedado atrapado en la sobreprotección materna, alienado completamente su forma de pensar. Gracias a la terapia Juan pudo empatizar con el punto de vista de María y se dió cuenta de que su madre utilizaba esta estrategia de criticar a todos salvo a él para tenerlo siempre cerca. Empezó a ver la necesidad de tener que parar los pies a su madre y de tener un criterio propio.

Ambos, Juan y María habían quedado atrapados como hijos. Sin elaborar su propia historia, eran incapaces de llegar a acuerdos y negociar puesto que ninguno de ellos a pesar de ser padres eran adultos responsables de sus vidas. Estaban tan preocupados de satisfacer las demandas de las familias de origen que no habían podido crear su propia estructura familiar, sus propias normas al margen de las expectativas familiares.

Cuando las historias fueron elaboradas por separado, Juan y María pudieron reencontrarse de nuevo y negociar. Acordaron pasar la mayor parte de las vacaciones los tres juntos y sólo un fin de semana con cada una de las familias. Juan se comprometió a apoyar a María frente a su madre, sería María quién se haría cargo de confrontar a su suegra si se sentía en algún momento de menos pero Juan también intervendría para reforzar la posición, asimismo el confrontaría a su madre si no estuviera de acuerdo con alguna de las propuestas de la misma y sería quién le comunicara los planes de la pareja en vacaciones.

María también se comprometió a no dejarse llevar tanto por la pena que le inspiraba su propia madre entendiendo que ése era el modo de vida que ella había elegido vivir, pero que no era responsabilidad suya acompañarla ni defenderla; y Juan la apoyaría para poder sobrellevar mejor ese distanciamento. Sería María quién comunicaría los planes de la pareja a su familia y su decisión de pasar sólo un fin de semana con ellos en verano.

Sólo cuando ambos pudieron romper las dinámicas familiares que les ataban, pudieron construir su propia dinámica de fucionamiento. La toma de conciencia de nuestros patrones familiares ayuda a recolocar al sujeto mejor en su vida, poder tomar otras decisiones y construir un proyecto propio de pareja y familia.

¿Os habéis sentido identificados con la historia de Juan y María? ¿has vivido dificultades con la pareja relacionadas con la familia de origen? Os recordamos que Psicodinámicas os puede ayudar, nuestros psicólogos realizan terapia de pareja en la consulta situada en Villaviciosa de Odón.

*Nombres ficticios para preservar la confidencialidad de los pacientes, también se han cambiado detalles de la historia.

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