Psicoterapia infantil

La infancia es la fase más importante en la vida del ser humano porque en ella se sientan las bases de la persona que llegaremos a ser. Por ello debe vivirse como una etapa feliz donde alcanzar el desarrollo pleno de nuestras capacidades y habilidades.

Para lograrlo es importante que el niño se sienta cuidado, querido y respetado; pero también es fundamental el establecimiento de unos ritmos, unas rutinas basadas en las normas y límites que el niño deberá interiorizar para hacer frente a las responsabilidades del mañana.

Aunque lo dicho anteriormente pueda resultar obvio y sencillo, son muchas veces las que observamos que nuestros hijos presentan comportamientos y alteraciones que no sabemos a qué se deben ni cómo afrontarlas. Frente a esta situación no debemos sentirnos mal ni alarmarnos ante la perspectiva de pedir ayuda a un profesional sino todo lo contrario; ante una situación con nuestro hijo que no sabemos cómo abordar pedir ayuda es la opción responsable.

La terapia infantil se adapta según la edad y la personalidad del niño y suele estar basada sobretodo en el juego, el dibujo y el relato como formas naturales de expresión del niño.

Entre los motivos de consulta más demandados en niños encontramos:
Presencial infantil
  • Problemas relacionados con la alimentación y ritmos de sueño, pesadillas, terrores nocturnos.
  • Control de esfínteres: enuresis y encopresis.
  • Miedos y fobias infantiles.
  • Problemas de ansiedad como la ansiedad de separación, temor a personas extrañas, miedo ante situaciones desconocidas.
  • Problemas de conducta, rabietas, oposicionismo, irritabilidad.
  • Dificultades de relación con los padres.
  • Dificultades de aprendizaje.
  • Déficit de atención con y sin hiperactividad.
  • Problemas de adaptación al medio escolar.
  • Dificultades de relación con los iguales.
  • Problemas del estado de ánimo como depresión infantil.
  • Autismo, Asperger y otros trastornos generalizados del desarrollo o TGD’s.
  • Situaciones de cambio y estrés como divorcios, duelos, cambios de domicilio.
  • Problemas psicosomáticos.
  • Experiencias traumáticas no resultas, situaciones de violencia, maltrato o abuso.
  • Etc.