Psicoterapia para adultos

La psicoterapia para adultos presencial está indicada para todas aquellas situaciones donde sientas que tus recursos están al límite porque no eres capaz de controlar tus síntomas, ves como estos se imponen en tu día a día y evitan tu desarrollo personal y el disfrute de una vida plena.

Llegados a este punto es fundamental que acudas lo antes posible a un profesional para que te ayude a resolver los conflictos que están en la base del problema. Es importante entender que el llegar a esta situación no significa que seamos débiles, sino todo lo contrario. Nuestros síntomas son la mejor manera que ha encontrado nuestra mente para luchar y seguir adelante, el inconveniente es que a la larga el desgaste que sufrimos por ellos vuelven la situación insostenible.

Pero no es necesario estar en una situación de crisis o tener un síntoma incontrolable para acudir a terapia. Puede suceder que sean los pequeños retos del día a día los que nos ponen a prueba: que tengamos algún problema de relación, que sintamos que algo en nuestra vida no termina de encajar o simplemente deseamos tener una experiencia de conocimiento y crecimiento personal.

La psicoterapia es un proceso de cambio que se logra gracias a la escucha y guía del profesional, ya que la relación entre paciente y psicólogo es en sí misma transformadora. A través de este recorrido conjunto se abrirá una nueva perspectiva que te permitirá afrontar las situaciones de una manera más eficaz.

Algunos de los motivos de consulta más frecuentes son:
Presencial adulto
  • Ansiedad, estrés, crisis de angustia, ataques de pánico.
  • Fobias, obsesiones y compulsiones, TOC’s, rituales.
  • Inseguridad, baja autoestima, timidez, problemas de relación.
  • Depresión, trastornos afectivos, trastorno bipolar.
  • Problemas psicosomáticos, hipocondría.
  • Problemas de pareja, crisis familiares, orientación a padres.
  • Duelos, crisis vitales, cambios inesperados.
  • Adicciones a sustancias, nuevas tecnologías, juegos, Internet.
  • Crisis psicóticas, esquizofrenia.
  • Trastornos de personalidad.
  • Trastornos de la alimentación, anorexia, bulimia, ingesta compulsiva.
  • Trastornos sexuales, etc.